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miércoles

Reportaje a Hugo Yasky - Secretario General de la CTA


"Creo que estamos en un momento de tensión entre dos proyectos antagónicos"


17/8: ¿Qué lectura haces de las elecciones que se vienen en setiembre en la central (CTA) a partir de las dos líneas que se fueron diseñando en este proceso?
Hugo Yasky: Si, es una disputa que se da en el marco de lo que originariamente había sido un tronco común, que era la agrupación Germán Abdala. Hacia adentro de esa agrupación, durante mucho tiempo, convivimos las organizaciones, las referencias de esas organizaciones que fuimos quienes constituimos esta central. En los últimos cuatro años la central hizo un vuelco en lo que fue respecto a políticas que durante mucho tiempo nos ponían en un plano muy testimonial como central de trabajadores. Tuvimos una etapa que fue la del neoliberalismo y la resistencia, cuando nace la central, que fue rica, que le marco a la CTA una fuerte presencia en el marco de la resistencia a las políticas neoliberales. Después del 2002/03 una etapa de ostracismo, donde quedamos de una manera en una situación... en un segundo plano en relación a lo que era el movimiento popular en esa etapa.

Estos últimos 4 años recuperamos una fuerte presencia, significó esto que la central tuviera una política de, digamos, de asumir compromisos prácticos, de asumir la representación de los trabajadores dentro del debate de políticas públicas, cuando fue la ley de Financiamiento Educativo, cuando aparece, después de una larga lucha nuestra, la posibilidad de una Asignación Universal por Hijo, en el apoyo a la reestatisación de Aerolíneas, que había sido una bandera durante la resistencia que marcó la vida de la CTA, una lucha por la recuperación del sistema jubilatorio, en el conflicto de la 125, que no fue un conflicto que tuviera que ver con iniciativa propia, pero que sí marcó un conflicto de poderes entre el Estado y el sector de la burguesía agraria y los grupos que se nuclean alrededor de la mesa de enlace. En el que estábamos involucrados los trabajadores desde nuestro punto de vista, precisamente porque se estaba discutiendo la posibilidad o no de que un Estado intervenga en la vida económica, que tenga participación de una renta extraordinaria y establezca límites al pool sojero y a la vez intervenga en la posibilidad de la formación de precios, porque todo eso implicaba el debate de la 125. Y nosotros entendimos que no cabía neutralidad. Todas estas discusiones fueron abriendo grietas, miradas que casi siempre planteaban cuestiones de confrontación. La 125... unos leyeron en eso la larga marcha de Mao, más o menos, solamente que culminaba en el barrio de Palermo, con la Sociedad Rural cerrando el acto. Pero siempre lo que estuvo en discusión fue si la CTA debía asumir un papel activo en marcar algunas políticas públicas, que implica también después un compromiso de defenderlas en el debate que hay en la Argentina con los sectores de la derecha, que se tenía que poner en una posición neutral porque este era un conflicto que no implicaba a los trabajadores porque era entre distintos sectores de la derecha, uno del gobierno y otros de la oposición. Este debate fue creciendo internamente y claramente nosotros tomamos partido, quienes conformamos la lista “CTA de los trabajadores”, por ratificar el rumbo de estos cuatro años. Nosotros no queremos volver a una central que sea exclusiva, que demonice a aquellos que piensan que este proceso, que hoy se vive en la Argentina y en América Latina,todavía tiene horizontes para seguir dando respuestas a los sectores populares. No queremos, de ninguna manera, convertir a la CTA, en un engranaje de un entramado opositor, en el que prime la idea esa de que cuanto  peor mejor, de decir que gobierne la derecha para que el movimiento popular se recomponga, toda una serie de teorías que se elaboran desde el otro sector que realmente no tienen ningún asidero y llevarían al movimiento  popular a una durísima derrota. Todos estos elementos intervienen en la definición de dos campos de fuerza, uno que representamos nosotros y la mayoría de las organizaciones sociales, y otro que representa el intento de retomar la conducción por parte de los sectores que, en líneas generales, comparten el discurso de Víctor De Genaro.

17/8: Dado que los trabajadores no pueden ausentarse en la pelea entre el Capital y el Trabajo, ¿cómo ve la CTA la posibilidad de que los trabajadores, en el marco de este proceso, tengan cada vez más fuerza para disputar la rentabilidad a su favor?
Hugo Yasky: Creo que estamos en un momento de tensión entre dos proyectos antagónicos. El viejo proyecto que los poderes fácticos lograron imponer en nuestro país, sobretodo creo que hay una línea de continuidad prácticamente desde la última dictadura militar, salvo el período de Alfonsín, pero el menemato, la Alianza, todo eso fue claramente un período en el que hubo un ciclo de hegemonía largo, de los sectores que responden a las multinacionales, al capital concentrado, al capital financiero, que en la Argentina es muy fuerte todavía, en complicidad con el Banco Mundial, el Fondo Monetario, todo eso que fue un entramado de poder y un modelo social de exclusión, un gran retroceso en términos de la participación de los trabajadores en el reparto de la renta, que denegó prácticamente la discusión paritaria, que planchó el consejo de salario durante una década, que puso la política al servicio de los mercados, que son los intereses de los grupos económicos concentrados, que prácticamente borró la política de la faz de nuestro país, donde los presidentes eran figuritas de adorno y los ministros con el poder real eran los ministros de economía, gestores de los grandes grupos económicos, es decir, ese escenario quedó atrás pero muchos lo quieren poner nuevamente como el futuro próximo en la Argentina. Creo que en ese sentido se tensan las posiciones, entre ese proyecto que intenta reponerlo, y el otro que intenta avanzar por el camino que, a marcha y contramarcha, se recorrió a partir del 2003. Un camino en el que pudo instalarse la discusión salarial, en el marco de la generación de puestos de trabajo, vuelve a aparecer, en la medida que se reactiva la economía, las paritarias, que logramos que fueran sin techo, libres, cuando nunca las hubo así en la Argentina. Se reactiva el Consejo del Salario, aparecen discusiones que en este país hubiesen sido imposibles, como por ejemplo, el piso salarial para los docentes con una ley de Financiamiento Educativo que después de la transferencia de las escuelas a las provincias, que fue ordenada por el Banco Mundial, parecía imposible. Aparece la recuperación del sistema jubilatorio también, como una medida de redistribución y de reparación para con las injusticias cometidas con los jubilados. Es decir, todo esto se da contra la voluntad de los grandes grupos económicos. Hubo un primer momento en el que acompañan determinados grupos, porque les convenía, porque se daba el proceso de reactivación, ellos tenían grandes rentabilidades, ellos tenían una gran capacidad osiosa... hoy se los ve a través de las declaraciones de Biolcati, o de grupos empresarios como AEA y la UIA, y en las reuniones con Magneto. Hoy se los ve pintándose la cara en un contexto en el que realmente, desde el punto de vista económico es inexplicable el discurso beligerante ese, porque están teniendo gran rentabilidad, grandes beneficios económicos, y sin embargo bueno, están decididos a llevar esta disputa a fondo porque creo que saben que el modelo, en la medida que se plantee su continuidad y su profundización, puede terminar replanteando la relación entre el Capital y el Trabajo en la Argentina, puede terminar recuperando aquella vieja participación de los trabajadores en la Renta Nacional, y puede terminar generando, como lo están ahora denunciando, un nuevo andamiaje jurídico que les asegure a los trabajadores un piso de derechos laborales que tuvimos hace 4 décadas y nos fue arrebatado, y que perjudica a sus intereses económicos.

17/8: Nosotros creemos que hay que apuntalar este proceso y profundizarlo. Ahora, en el marco de que esta discusión comienza a reproducirse en el conjunto de las organizaciones de trabajadores y del pueblo todo, ¿cómo crees que sería esta profundización en hechos concretos?
Hugo Yasky:Yo creo que significa avanzar en esta etapa con algunas reformas estructurales que harían falta como para empezar a discutir en una nueva pantalla, o con una nueva agenda, el tema de la redistribución de la riqueza. Creo que hay un primer ciclo que se cumplió y lo último importante ha sido la Asignación Universal por Hijo. Hemos logrado que bajara de forma notable los niveles de indigencia, también un poco los niveles de pobreza, y creemos que es necesario una segunda etapa. Para nosotros pasa por avanzar con algunas leyes, creemos que en este momento que estamos viviendo en la Argentina y en América Latina tenemos que sustentar con nuevas leyes que generen una nueva base jurídica para un nuevo Estado, que tenga como finalidad la distribución, la autonomía nacional, la recuperación de los recursos, y creo que ese nuevo Estado se tiene que construir con nuevas leyes, para nosotros, por ejemplo, la ley esta que se va a empezar a discutir para derogar la Ley de Entidades Financieras, vigente todavía de la época de Martínez de Hoz, es una pieza clave, que tenemos que redefinir eso que fue el corazón  de la patria financiera, que era que el capital era dueño y señor y debía manejar a su antojo e imponerle sus reglas al resto de la sociedad. Hay que redefinir al capital como parte de una función social que genera fuentes de trabajo, impulsar la producción Nacional, profundizar el desarrollo científico tecnológico, generar mejores condiciones de vida para nuestro pueblo... para nosotros sería importante, por ejemplo, la ley que estamos promoviendo para prohibir los despidos sin causa, la firma del convenio 158 de ART que también versa sobre ese tema, el de redefinir jurídicamente esto que hoy se acepta como natural en la Argentina, que es que el dueño de la empresa tiene el derecho a disponer de la estabilidad laboral de los trabajadores, la condición sobre la indemnización, en otras partes del mundo esto no es así. Creemos que hay que discutir una reforma tributaria, que realmente cambie las reglas de juego, acá tienen que pagar más los que más tienen y no tener una estructura regresiva como la nuestra, donde la mayor parte de la recaudación depende directamente del consumo de los sectores populares, como es el IVA. La restitución de los aportes patronales, la recuperación de esos aportes significaría, por cada punto que se recupere 1800 millones de pesos anuales para el fisco, creemos que mantener las políticas de las retenciones, en todo caso discutiendo la segmentación que correspondiera, pero mantener las retenciones, creemos que esas reformas estructurales deben definir una nueva etapa y creo que necesitamos dotar al Estado legalmente de la capacidad de tener más presencia en la definición de las reglas de juego de la economía. Hoy por ejemplo, tenemos un grave problema con la presión inflacionaria, que en una economía todavía distorsionada como la nuestra, donde hay empresas en condiciones de imponer las reglas de juego a través de la remarcación y donde no hay control efectivo, legales, ni la posibilidad del Estado de tener instrumentos para poder contener eso, tiene una capacidad de formación de precios que hay que ponerles coto. Creo que esas reformas que son estructurales, que requieren leyes y debates profundos, tendrían que marcar esta etapa.

17/8:¿Cómo está la discusión acerca de la estructura monopólica de las diferentes ramas de producción y el proceso inflacionario entre los compañeros de base?
Hugo Yasky: Creo que en términos de la percepción de los trabajadores está claro que no se ha internalizado esta mentira que plantean en los grandes medios de comunicación fogoneando el caballito de batalla de los grupos empresarios, de que es el salario el que provoca la inflación, porque si eso fuera así, no tendríamos las presiones que tenemos y la decisión de avanzar en la disputa por el salario. Si el sentido común de la gente hubiese aceptado que realmente somos nosotros los trabajadores los que provocamos la inflación, seguramente que estaríamos discutiendo con las cifras del INDEC en la mano, no con las que llevamos nosotros cuando vamos a las paritarias o al Consejo del Salario. Es cierto que hay una trama, que es más compleja de visualizar y que forma parte de la tarea de formación y debate interno de la CTA que es la que tiene que ver con poder demostrar, por ejemplo como lo vamos a hacer con el informe que va a elaborar CIFRA, que es un instituto de la CTA, se llama Centro de Investigación y Formación de la República Argentina, que dirige el economista Basualdo, que estamos sacando un informe que demuestra la brecha que existe entre la rentabilidad neta de las empresas, el crecimiento de la productividad y la  Curva de los salarios. Allí se ve claramente que la rentabilidad y la productividad no tienen nada que ver con los salarios, la rentabilidad y productividad se van para arriba y el salario para abajo en función de aquellas. Es decir, eso demuestra claramente que toda esa brecha que todavía existe entre la productividad, la rentabilidad y el salario es el espacio que pueden ocupar los niveles salariales sin que esto tuviera que incidir en el costo empresario, que según ellos manifiestan cuando remarcan precios. No hay posibilidades de refutar eso. Eso, que es una trama más compleja, es lo que tenemos que lograr que visualice el conjunto de la población, porque creo que hay que desenmascarar ese discurso, y hay que poner las cosas en su lugar, es decir, acá hay una decisión deliberada de los grupos económicos, en generar una permanente presión inflacionaria para poder dar pie al discurso de enfriamiento de la economía y para poder llegar al punto que ellos quieren, que es establecer como una línea que definitivamente marque el techo de recuperación de los salarios y que le ponga fin a la presión de los grandes gremios del país y de las organizaciones sociales, para recuperar la participación de los trabajadores en la parte de la renta,  eso es lo que creo en definitiva hacen, además de utilizarlo como una herramienta de desgaste político al gobierno, de generar sensación de sosobra en un momento donde la economía crece, donde crece el consumo de los sectores populares, donde realmente esa crispación que ellos quisieran que existiera no se verifica en la práctica, pero bueno, siempre el tema de la inflación genera para los sectores populares, que todavía tienen en la memoria colectiva lo que fue la hiperinflación de Alfonsín, esa sensación de sosobra, de estar sobre un piso resbaladizo, y creo que, bueno, esto es lo que hay que salir a combatir con este debate que estamos dando internamente.

17/8:¿Cuáles son las cosas que te acercan a Hugo Moyano de la CGT, y cuáles te alejan?
Hugo Yasky: Las cosas que nos acercan tienen que ver con una defensa de temas vitales para la clase trabajadora, que no están en discusión... la primera es la defensa del salario, la otra es la defensa de las fuentes de trabajo. Cuando el grupo Vila-Manzano despidió 27 trabajadores en tres medios radiales de Rosario y el diario La Capital, que es parte de ese grupo, también paró, ahí se entremezclaba las representaciones de la CGT, con los gremios de radio, los canillitas, y por el otro la representación nuestra junto a los trabajadores de prensa. Y juntos nos planteamos dar la pelea para recuperar esos puestos de trabajo. Y fue exitosa la decisión, que fue anunciar una marcha de Buenos Aires a Rosario, logramos la reincorporación de los despedidos. Esas cosas nos acercan. Lo que nosotros denominamos la unidad en la acción. Y nos alejan la mirada sobre el modelo sindical, confrontamos dos formas de construir, la estructura sindical con dos formas distintas para nosotros, la organización sindical tiene que tener sustento de la participación activa de los trabajadores en la decisión, creemos en la libertad y la democracia sindical como el instrumento que nos va a permitir devolverle la credibilidad al movimiento sindical frente a la sociedad, creemos en un sindicalismo de amplia articulación con los movimientos sociales, creemos que hay que incorporar a los movimientos sociales porque ahí están los trabajadores que quedaron fuera de los convenios y los trabajos en blanco, creemos que hay que incorporar a los movimientos sociales para que sean protagonistas, para que hoy la clase trabajadora estructuralmente tiene una parte importante de los que la conforman que va a estar con trabajo formal y otra parte importante sin trabajo formal. Esas son grandes diferencias que tenemos con la mirada de Moyano. A esto se le agrega lo que es ya casi un clásico y es nuestra diferencia con respecto al valor que tiene que tener la autonomía. Para nosotros la autonomía, es decir, el hecho de que una central sindical y los sindicatos no tengan lazos vinculantes en sus decisiones y en su práctica, ni se subordinen, ni a los grupos políticos ni al Estado, ni a los grupos económicos empresarios, para nosotros es una pieza clave en la construcción sindical, en la construcción de una nueva conciencia en la clase trabajadora,  y bueno también forma parte de las diferencias

17/8:¿Cómo visualizas vos, como central, dos conflictos; uno el que tiene que ver con la posibilidad de una guerra nuclear en Irán, y el otro destrabado por el Secretario General de UNASUR Néstor Kirchner entre Venezuela y Colombia?
Hugo Yasky: Creo que, empezando por  lo que tenemos más cercano, creo que es muy importante que se haya logrado establecer y que se vaya, de alguna manera instalando, como un ámbito natural para la resolución de los conflictos en la región la UNASUR. Nosotros en otras épocas hubiésemos dependido de la OEA, y ellos se manejaban con hilos de marioneta desde la casa blanca. Eso nos llevó a no tener la posibilidad de contar con instrumentos que ordenaran la política internacional de América Latina y el Caribe en función de los propios intereses y respondiendo a las propias culturas, a las identidades latinoamericana y caribeña. La UNASUR creo que es un gran avance en ese sentido, me parece muy importante que se le haya reconocido a Néstor Kirchner en ese ámbito el lugar de la presidencia. Habla a las claras de que se reconoce en América Latina el proceso que vivimos, en la Argentina también, como parte de un proceso de cambio que se vive en América Latina. Esto lo digo porque en el país hay muchos que tienen un discurso y después cuando van para afuera tienen otro, usan un discurso de cabotaje y otro cuando tienen que explicar los cambios en Argentina como parte de América Latina. En relación con el conflicto de Colombia y Venezuela creo que es muy importante la intervención y la resolución, porque no hay que olvidar que en Colombia hay tropas que dependen del Pentágono, es decir, que acá estamos discutiendo, no en un escenario donde hay dos fuerzas en contradicción, como serían los intereses del gobierno de Colombia y el de Venezuela, sino que hay un tercer actor que es el pentágono. Cuando nosotros estuvimos en Honduras, en las marchas de resistencia a la destitución de Zelaya, reunidos con algunos sectores vinculados a las diferentes fuerzas políticas de Honduras, nos decían que el problema con las FFAA hondureñas es que su jefatura no esta en Honduras sino en EEUU, en el Pentágono, y creo que con las FFAA de Colombia empieza a pasar algo similar, de manera que es algo muy importante la intervención y haber parado una escalada que muchas veces no se decide dentro de lo que es la estructura del poder político de Colombia, sino que tienen incidencia los propios mandos militares. Con respecto a la posibilidad de un conflicto en Irán, creo que evidentemente ahí también hay una fuerte incidencia en las resoluciones que toma el Pentágono y que junto con los sectores más militaristas del partido republicano le van marcando la cancha y le van generando un espacio cada vez más estrecho de maniobra a Obama y a los demócratas para que el Pentágono cambie de política. Con lo cual creo que no hay que subestimar el peligro y la amenaza que representa las maniobras de provocación sobre el pueblo iraní.

17/8:¿Cómo evalúa usted que se desarrollaran las elecciones internas?
Hugo Yasky: En realidad, hoy la presencia de la mayoría de las organizaciones sindicales, y sociales, todas las organizaciones sociales prácticamente están apoyando la lista 10, la que representamos nosotros. Esto permite pronosticar un triunfo claro el día 23 de setiembre. Un triunfo que va a ser muy discutido a nivel territorial, acá está en juego toda la conducción de la central de las provincias y las localidades. De manera que estas elecciones tienen un fuerte elemento territorial. La lectura de ese armado territorial nos da que la mayoría de las CTA está bancando la lista 10. Y lo que nos preocupa es el 24 de setiembre, es decir, lograr que este proceso electoral sea transparente, sea participativo, que genere un debate que permita realmente discutir política, y no caer en una especie de lodazal de chicanas ni de ningún tipo de golpes bajos. Si se da en esas condiciones, nosotros, la idea que tenemos es tener veedores internacionales de las centrales hermanas, de Brasil de Uruguay, de organizaciones de trabajadores hermanas y otras centrales... Después de eso hay que tratar de recomponer la unidad de la CTA, creo que hay que tratar de revitalizar los vasos sanguíneos internos, para que todos los que hayan ganado o perdido en la elección se sientan contenidos y parte de esta central. Justamente una de las grandes banderas que nosotros tenemos es generar una central que no sea exclusiva, una central que sea capaz de contener la diversidad que hoy tenemos en la clase trabajadora y dentro de la CTA. En la CTA hay muchos compañeros, que creen y apuestan a la continuidad de este proceso que representa el kirchnerismo, hay muchos otros que creen que se lo puede profundizar y que hay que superarlo, hay otros que creen que hay que avanzar porque no son debidamente de izquierda, hay todo eso, y eso hay que contenerlo después del día de la elección.-

setiembre 2010

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